Cuidándose para cuidar

Cualquier persona que tenga en su entorno a una persona dependiente o con grandes dificultades de autonomía, bien sea por cuestiones de edad o enfermedad, puede observar la dedicación familiar constante de la/s persona/s encargada/s de su cuidado.

El cuidador o la cuidadora realiza de modo constante tareas múltiples y muy diversas (enfermería, finanzas, organización, tareas del hogar, psicología, etc…), en su mayoría, sin conocimientos previos. Unas tareas que compagina con su trabajo fuera de casa y sus demás ocupaciones, lo que supone para la persona una enorme carga física y emocional, con costes de salud, sociales y emocionales, estos últimos traduciéndose en síntomas de tristeza, ansiedad y/u hostilidad.

Esta situación genera en la persona sentimientos ambivalentes de cansancio, desbordamiento e irritabilidad por un lado, y de tristeza, culpa y preocupación por el futuro por otro. Lo que aumenta su malestar.

Estos sentimientos tan distintos se producen porque la persona se encuentra dividida entre atender las necesidades del familiar y las suyas propias, a lo que se une sus creencias y miedos sobre su comportamiento esperable, lo que debe hacer según el rol familiar que ocupa, qué ocurrirá si hace o deja de hacer determinada cosa, que pasará cuando la persona ya no esté, etc…

La mayoría de las personas que se dedican a cuidar a un familiar les cuesta ser consciente del modo en que esta situación les está afectando, pero es importante reconocer los estados de malestar para afrontarlos y permitir que desarrolle su labor de cuidador/a en las mejores condiciones.

Si te encuentras en este caso existen algunas estrategias que puedes poner en marcha para encontrarte mejor:

- Comparte la responsabilidad del cuidado con otros familiares.

- Reserva un tiempo de ocio para ti, salir y hacer cosas que te gusten.

- Apóyate en tu entorno o amigos/as para hablar de lo que sientes como cuidador/a. Cualquier pensamiento y emoción que te produzca la situación es normal y poder compartirlo te aliviará.

- Buscar recursos e información y preguntar tus dudas puede ayudarte a afrontar determinadas situaciones concretas del cuidado de tu familiar. En este caso, las asociaciones de enfermos y familiares pueden ser de gran utilidad. El/la médico/a, psicólogo/a y trabajador/a social pueden proporcionarte la información de contacto.

 

Si tras poner en marcha estas estrategias continuas encontrándote mal, sientes que los sentimientos de ansiedad, tristeza o/e irritabilidad son elevados y te afectan de un modo significativo en tu vida, y por ende en las funciones de cuidado que realizas, es posible que sea necesario que consultes con un profesional de la psicología.

 

 

Contacto

Alicia Retuerta
Psicologa en Guadalajara
C/ Luxemburgo nº 5, bloque 2, 4º A
19005

Puedes ponerte en contacto conmigo por medio de:

  • Teléfono: 628107478

Aviso legal y política de privacidad

Usted está aquí: Home Blog Cuidándose para cuidar